La terapia de aceptación y compromiso es una forma de intervención psicológica basada en la aceptación, contacto con el momento presente y compromiso con nuestras acciones que van encaminadas a alcanzar nuestros objetivos personales.
Numerosos estudios han demostrado que esta terapia es eficaz para el tratamiento de ansiedad, depresión, manejo de estrés laboral, patrones obsesivos compulsivos, fobia social y un largo etcétera. Se convierte en un marco muy potente para realizar cualquier proceso psicoterapéutico ya que es especialmente eficaz para evitar que los síntomas nos molesten por mucho tiempo e incluso toda la vida.
Con la ACT no solo resolvemos el problema con el que se acude a consulta, tras realizar la terapia, las personas quedan impregnadas de esa gran filosofía de Actuación y previene ante futuras recaídas.
Desde ACT se parte de una premisa fundamental, y es que el sufrimiento psicológico es en gran medida debido a la “evitación experiencial” de pensamientos y sensaciones negativas. La persona comienza una lucha por no querer, pensar, sentir o hacer aquello que le resulta desagradable, adquiriendo de ese modo una gran rigidez psicológica y un sufrimiento mayor a largo plazo.
Tras años de experiencia, me fascino día a día contemplando en las personas los grandes cambios que genera esta forma de trabajo.
¿Os animáis a probar? ¿te gustaría ganar en flexibilidad psicológica?