A lo largo de estos años realizando terapia muchas personas han acudido a nosotras pidiendo ayuda para resolver sus conflictos sentimentales: Conflictos de pareja, constantes discusiones, infelicidad, rupturas dolorosas… Cuando se trata de relaciones interpersonales y de amor la cosa se complica y mucho.
En la sociedad en la que vivimos existen normas no escritas sobre “lo que debo hacer con mi vida sentimental”. Para muchos esas normas son muy válidas y les ayudan a marcar el camino para conseguir el bienestar. Sin embargo, cada persona es única y lo que es bueno para muchos podría ser muy poco adecuado para otros.
Una de las creencias populares más extendidas. Nos amarga la existencia y nos hace sentir bichos raros. La persona que actúa guiada bajo esta norma en sentido estricto se siente desanimada, sin motivación ni iniciativa para romper con su rutina diaria, salir y realizar actividades. En consecuencia, cada vez confía menos en sí misma y busca desesperadamente la compañía sentimental.
¿Qué sensaciones percibe el resto de la gente ante una persona apática, desanimada y quejicosa cuyo objetivo es tener pareja sentimental a cualquier precio?
Inmediatamente se disparan las alarmas inconscientes. Hay algo que “nos huele a chamusquina”, no cuadra y crea una sensación de incomodidad que tiende a alejarnos. ¡En efecto!, aunque su interés resida en atraer posibles candidatos al amor, lo que provoca es el efecto contrario.
En términos generales estas personas caen presas del apego, acaban siendo extremadamente dependientes, ansiosas, inseguras y exigentes de atención continua. La consecuencia de este comportamiento es que no resultan atractivas para los demás y, mucho menos, promueven una relación de pareja duradera.
La mayor fuente de atracción es la paz interior y la confianza en uno mismo. Una persona que se muestra alegre, que actúa acorde a sus pensamientos y opiniones y que se muestra en paz tiene mayor probabilidad de atraer posibles parejas.
Cierra los ojos por un momento, respira hondo y sobre todo sincérate contigo mism@. Responde a la siguiente pregunta: ¿Mantienes una relación por amor o por miedo a estar sol@?
Si tu respuesta se decanta más por la segunda opción te ofrezco algunas razones para que te replantees esa situación.
No soy mejor ni peor para otra persona. Simplemente menos adecuado, poco afín, incompatible o ¡que no nos entendemos! Una de las maravillas del ser humano es su individualidad. Somos seres únicos, diferentes y por ello es difícil encontrar a una persona que te llene en todos o en la mayoría de los aspectos que consideras importantes en una pareja. Pero si no nos arriesgamos, actuamos y acabamos por conformarnos lo que sí es seguro es que nunca lo sabremos y con toda garantía nos sentiremos desgraciados. Al correr el riesgo de conocer nuevas personas tengo el 50% de probabilidades de que demos con esa persona que encaje a la perfección en nuestras vidas.
¡¡¡Que no funcione en una o varias ocasiones no implica que no deba funcionar nunca!!!
Cuando nos planteamos terminar con una relación nos imaginamos convertidos en personas sin alma que vagan por su casa…, sin planes…, ni actividades…, pudriéndonos en la soledad. Si permitimos que esos pensamientos se apoderen de nosotros ten por seguro que esa predicción de aislamiento se hará realidad.
¡Pero bueno¡, ¡despierta! Estamos en el siglo XXI, hay miles de recursos, actividades, aficiones, grupos de solteros, redes sociales que nos pueden ayudar a conocer a gente nueva, personas maravillosas, establecer relaciones de amistad y de pareja. Si los pensamientos negativos y la tristeza te invaden y no puedes salir de ahí nosotras podemos ayudarte. Te enseñaremos a ver el lado bueno de las cosas y a confiar en tus posibilidades.
Estar sólo implica que soy una persona independiente, que decido con quien quiero estar y que disfruto manteniendo una relación conmigo mismo. No significa que me vaya a quedar en casa llorando mientras veo el culebrón de la 4 o que sea un marginado porque no hay nadie en mi situación. Reflexiona y dime si no es cierto que las mayores satisfacciones de la vida son las que obtenemos por nosotros mismos: aprobar ese examen tan difícil, obtener el carné de conducir, terminar los estudios, conseguir un buen trabajo, conseguir decirle a alguien algo que llevaba pensando mucho tiempo…
Si eres romántic@ empedernid@ y habitualmente afirmas tópicos como: “mi vida no tiene sentido sin ti” o “si me dejas me muero”… ¡Para! ¡No es verdad! Lo que es peor, estás programando tu subconsciente para que así sea.
Antes de conocer a esta persona vivías solito en este mundo. Tal vez la compañía de esta persona te haya hecho sentir genial en muchas, innumerables ocasiones, pero sí que puedes vivir sin ella, tu vida puede tener el sentido que tú le quieras dar y si te dejan vivirás tan feliz como tú quieras serlo. Cualquier decisión que tomamos en la vida implica perder cosas pero del mismo modo implica ganar otras.
Al terminar con una relación pasamos por un proceso de duelo en el que atravesamos varias fases. El dolor emocional es inevitable en mayor o menor medida. Sentir el dolor sin miedo nos ayudará a superar la ruptura. Llorar cuando lo necesito para después desconectar y reír separándome de esa emoción cuando sea necesario me llevará a aceptar la situación y a aprender a vivir sin la otra persona, volver a tomar decisiones por y para mí mismo y reinvertir mi energía en nuevas situaciones o personas. Llegará un momento en que deje de doler y con toda probabilidad obtendré muchas valiosas lecciones de esa etapa de mi vida.