Cada vez acuden más personas a nuestra consulta afirmando cosas como:
No sé qué me pasa, me mareo sin sentido, me sube un sudor frío por la espalda, me late muy deprisa el corazón y desde hace tiempo tengo un nudo en la garganta, no puedo dormir bien y la vida estresante que llevo no me deja parar ni un minuto. A veces siento que tengo que parar pero relajarme me pone aun más nervioso porque es entonces cuando empiezo a pensar…Creo que tengo ansiedad…
Efectivamente, en esa afirmación nadie se equivoca, todos la tenemos.
La ansiedad es un estado de ánimo caracterizado por la inquietud y la agitación. Gracias a ella los seres humanos sobrevivimos día a día, es lo que nos hace reaccionar ante un peligro, se trata de la activación que nuestro cuerpo necesita al frenar el coche que conducimos y evita el atropello de una persona, nos permite estudiar a tope en época de exámenes, rendir en el trabajo y cuidar de nuestros hijos.
El problema se da cuando la ansiedad aparece en exceso, a diario, ante situaciones que muchas veces no implican un peligro real y sobre todo nos impide reaccionar de forma satisfactoria ante los acontecimientos de nuestra vida.
La ansiedad se manifiesta en nuestro ser de tres formas:
Aunque este resumen de síntomas nos aporte información, se recomienda acudir a un profesional de la salud para hacer un diagnóstico preciso, descartar otras enfermedades y valorar el tratamiento más conveniente en cada caso.
La respuesta es, «no siempre y nunca sin terapia psicológica».
No siempre:
Existen casos en los que la medicación es importante para que la persona pueda realizar su día a día, moverse, ir a trabajar, cuidar de otras personas. En otros casos la medicación no es necesaria y se puede pasar sin ella. En cualquiera de los dos casos, son los profesionales de la salud los que deben tomar la decisión y nunca la persona por sí misma y mucho menos elegir el tipo de medicación a consumir.
Nunca sin terapia psicológica:
La medicación actúa sobre el tercer grupo de síntomas de ansiedad antes mencionados, pero no incide en nuestros pensamientos y acciones. Es el psicólogo el que proporciona las herramientas y técnicas para poder incidir sobre los pensamientos negativos y comportamientos que permiten el logro de nuestras metas.
No dejes que la ansiedad escriba y dirija tu vida, no dejes pasar más tiempo y escribe tu propio guión.