Uno de los estigmas culturales de Occidente es la mala fama que tradicionalmente ha tenido el cuidado de la salud mental. Hace solo unas décadas cualquier variación sospechosa en el estado de ánimo podía ser interpretada como un grave trastorno. Algo que debía ser ‘atacado’ con todo tipo de remedios, incluyendo prácticas que hoy podríamos considerar como torturas. El asunto ya venía mal enfocado desde la Edad Media, cuando se veía al demonio detrás de cualquier suspiro.

¿Por qué nos ofendemos si nos recomiendan ir al psicólogo?
Hoy nadie, o casi nadie, afirmaría abiertamente que quien necesite ayuda psicológica sea un trastornado, pero en nuestro sustrato cultural aún queda el poso de asociar las cosas de la mente con algo misterioso. Como si el afectado se hubiese ganado su sufrimiento por haberse portado mal.
La falta de información y los estereotipos han contribuido a lo que podríamos denominar el tabú del psicólogo, una colección de prejuicios que pueden ayudar a que te sientas mal solo con imaginar que le dices a alguien: “necesito un psicólogo”. Lo mismo les ocurre a muchas personas que se ofenden si se les recomienda asistir a la consulta de un profesional de la salud relacionado con la mente.
Resulta especialmente curioso que, cuando se trata de otro tipo de dolencia, las personas ven normal y en la mayoría de ocasiones agradecen la recomendación por parte de ese amigo, conocido o familiar.
Por ejemplo: Te has torcido un tobillo y no te resultará violento u ofensivo que alguna persona cercana se preocupe por ti y te comente que lo más adecuado sería que vieses a un traumatólogo o a un fisioterapeuta. Lo que es más, con toda probabilidad le darás las gracias y hasta le preguntarás si conoce a alguno bueno y/o de confianza.
Lo cierto es que la psicología tampoco está libre de culpa en la creación de esta imagen. Como ciencia relativamente joven ha tenido que superar algunos vicios y tentaciones hasta encontrar su sitio como ciencia. En la actualidad, la mayoría de los psicólogos basan sus actividades profesionales en terapias que han demostrado su eficacia. Hoy, ir a un psicologo en Murcia no tiene nada de misterioso o mágico, y tampoco significa que quienes acudan a terapia sean personas que hayan perdido la capacidad de razonar.

La salud mental es tan importante como la salud física.
La buena salud mental es una preocupación que cada vez está más presente en nuestra sociedad. Es bueno que lo sea, porque en el fondo se trata de cuidar la forma en la que percibimos el mundo. ¿Has sentido alguna vez que no puedes afrontar un suceso determinado en tu relación de pareja o en tu trabajo? Tal vez se deba a cómo entendemos los hechos lo que condiciona nuestra conducta posterior. En ocasiones esa percepción es equivocada porque no tenemos los recursos necesarios para afrontar un suceso de la manera más saludable.
La psicología trata de darte pautas para que puedas hacer frente a esos retos. Para superar tus temores, romper con cualquier atisbo de dependencia y enseñarte a gestionar tus emociones. ¿Acaso todo eso no es una forma de ayudarte a ser más feliz? Entonces, ¿qué puede haber de vergonzoso en cuidar la salud mental? ¿No será que nos han educado en blanco y negro, a pensar que las cosas solo son buenas o malas? No te conformes. Si quieres ver el mundo en color, aquí nos tienes.
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